Hace poco el escritor Paul Auster, en su visita al festival de cine de San Sebastián, abogaba por una literatura nada pretenciosa que tenga como objetivo divertir y entretener a los lectores. A la literatura, decía el escritor norteamericano, a veces se le otorga un valor excesivo, un poder para cambiar el mundo que no posee. Llevamos años matándonos en cruentas guerra y así sigue siendo a pesar de la literatura.
Desde luego no es la opinión de los editores de Traficantes de Sueños. Una editorial que funciona de manera asamblearia, dotada de una estructura horizontal donde todos son responsables de las decisiones y que sí que opina que la literatura puede aportar su pequeño granito de arena para hacernos mejores. Por lo tanto para mejorar el mundo.
Hablamos con una de sus editoras del tipo de libros que editan y además nos contó cosas tan interesantes como qué son las licencias Creative Commons, algo por lo que ellos abogan firmemente.
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