Como en cualquier otra disciplina, en ésta, cualquier escritor que intente iniciarse en ella, debe tener muy claro que su peregrinaje requiere unas claves, una disciplina y una maestría a la hora de realizarse, que no desmerece a la de ningún otro arte.
Ya lo hemos oído en otros programas de esta cadena a varios escritores. Quizá porque es inevitable. Un escritor ante todo debe ser un lector. Es imposible acercarse al mundo de la literatura, sino es de la mano de la lectura. Pero un escritor de viajes además debe ser un viajero. Por mucho que algunos se empeñen en escribir sobre viajes sin haber pisado apenas el aeropuerto. “Que haberlos haylos”, como las meigas en Galicia. Pero eso el lector que no es tonto, también lo hemos dicho en más de un programa, lo nota.
La última parte de esta emocionante partida se desarrolla en el terreno de los lugares donde acaba por regresar. De esas segundas patrias que al final acaban por convertirse en las fundamentales. En el refugio del guerrero. En la madre adoptiva o de acogida si la que uno tampoco puede vivir. París, Tanzania y tantas otras.
¿Se hubiese escrito es Quijote si don Alonso Quijano en vez de en La Mancha hubiese nacido en cualquier otro lugar? Probablemente, no. Así termina este séptimo En Jaque. Les aconsejamos que no se lo pierdan, que lean mucho y, por supuesto, que viajen si tiene ocasión.
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