Bruce Chatwin fue siempre un personaje especial. De aspecto frágil y cautivador, incluso angelical con sus guedejas rubias y los ojos de melancólico azul, sabía conquistarse la simpatía de la gente, ya fueran sherpas nepalíes o marchantes parisinos de arte. Entró muy joven en Sothebty’s, se suponía que para barrer el local, hasta que descubrió un falso Picasso y luego un falso Degas. En menos de un año era ya un reputado y sagaz experto cuyo ojo clínico ponía en solfa, no sin cierto sadismo todo hay que decirlo, la autoría de grandes maestros copiados a la perfección.
Insatisfecho permanente, decidió hacerse periodista y comenzó a viajar como reportero para el Sunday Times. Atravesando continentes descubre que la condición nómada es inherente al ser humano y así lo plasma en su primer libro Viaje a la Patagonia, que lo catapultó a la fama. Luego vino su matrimonio de conveniencia que ocultaba una homosexualidad nunca aceptada en público y que finalmente le ocasionó la temprana infección de sida que acabó con él. La magnífica biografía que ha escrito Nicholas Shakespeare sobre él, es imprescindible para conocerlo.
Aníbal Núñez nunca salió de Salamanca ni tuvo que ir más allá de su escritorio para sumergirse en los abismos del alma humana y escalar las cumbres de la creación poética. Su condición de perdedor, un hermoso maldito que murió también joven, drogadicto y olvidado, no impidió a su enorme talento escribir una obra fundamental en la poesía española contemporánea.
Escarpa diagnostica, con su lucidez habitual trufada de mordacidad, que como decía Baudelaire “sufría un mal que no padecía”. El genial escritor y catedrático salmantino, Fernando Rodríguez de la Flor ha estudiado en profundidad a este autor que el propio Vázquez Montalbán rescata como imprescindible. La editorial Hiperión ha publicado su Obra Completa en dos volúmenes, incluidas sus excelentes traducciones, versiones y “perversiones” de poetas como Propercio, Catulo o Rimbaud. En todas, afirma el experto Escarpa, Mantiene la musicalidad del original, la fusión del fondo y la forma esencial para verter la poesía de una lengua a otra.