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Edición 3 - Romper lo caduco: la Beat Generation
Hubo un tiempo en que los Estados Unidos de América creyó haber encontrado la llave de la felicidad para las masas, el modelo ejemplar de una sociedad satisfecha. Parecía consumarse al fin la realización del way of life, el viejo sueño americano de igualdad de oportunidades para todos. El país que había liberado a Europa del totalitarismo e inundó el planeta con un cine rebosante de literatura bien hecha, se creyó a pies juntillas su papel de líder y quería comerse el mundo. Pero he ahí que de sus mismas entrañas surgió la grieta que haría resquebrajarse la máscara del histrión. De aquella clase media aburrida y egoísta, encerrada en su pequeño mundo y con tendencia alcohólica, salieron los retoños que habrían de tocar el tambor de la rebeldía entre una juventud a quien el puritanismo, el anticomunismo maniaco, la segregación racial y el oligopolio financiero de las grandes corporaciones, ya no convencía.
Jack Kerouac (1922-69) fue el banderín de enganche de aquel movimiento telúrico que desembocó en terremoto. Estrella de fútbol en su Lowell natal, el guapo Jack fue expulsado de la Universidad de Columbia y rechazado por motivos psiquiátricos cuando en 1943 quiso alistarse en el ejército. La intolerancia puritana le brindó en bandeja ser un vagabundo social y su fiel amigo Allen Ginsberg puso los cimientos ideológicos a su rebeldía. El detonante fue la publicación de On the road (En el camino), una mezcla de crónica, reflexión y novela que Kerouac escribió durante un largo viaje de este a oeste, por la mítica ruta 66. William Borroughs le hizo perder su inocencia académica mientras que la afición al alcohol y la benzedrina acabó con su primera inocencia. Como Bob Dylan, otro precursor de la década siguiente, el atormentado Jack fue evolucionando hacia un conservadurismo que lo llevó, incluso, a apoyar la guerra de Vietnam, mientras Ginsberg se manifestaba desnudo y en público contra los bombardeos. Al contrario que su amigo Allen, él nunca se reconcilió con su sexualidad y no supo asumir la fuerte relación amorosa y de dependencia con Neal Cassidy, quizá el mejor poeta de todos ellos.
Ignacio Merino nos muestra una edición clásica de Kerouac de su fondo de armario, pero no es On the Road sino Ángeles de Desolación, que recomienda porque es un magnífico retrato de aquel momento de desgarro personal y social y porque le parece mejor que En el camino. Gonzalo Escarpa presenta Los poetas beat y Oriente, un libro hecho con mimo por Ferrán Fernández y traducido en una magnífica “conversión” por el poeta Jesús Aguado. Los presentadores de Leer Os Hará Libros insisten en la total vigencia de gran parte de la estética y actitud beat. Aquella que nació entre las contorsiones del rock, las primeras experiencias psicodélicas, el pacifismo y la vuelta a lo natural del hipismo. Nuestros dos escritores/críticos lamentan, también, que quien fuera adalid del movimiento acabara renegando de él y hundiéndose en el cenagal de la bebida.
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Constan Fernández ha escrito el 7 de Agosto (16:21)
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"”Un trocito de verano”
Me gusta tu cariño, y sentir el roce que parte de tu sonrisa azulada por el mar.
Me gustan tus palabras mas aun deseo, que tu..."
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carmen ha escrito el 27 de Julio (15:9)
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"Hola,
Soy una gran lectora o por lo menos eso creo y siempre me han fascinado los escritores "malditos" por la locura y mas concretamente por una..."
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constan Fernández ha escrito el 15 de Junio (16:5)
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"AL COMPÁS DE LA MÚSICA
"El pianista"
Al compás de una melodía, me enamoré, me enamoré como un tonto.
Sí, en cada melodía comencé a soñar. ..."
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