La intriga está indisolublemente asociada con la novela negra porque no hay mayor intriga que descubrir al verdadero asesino, como bien sabían Alfred Hitchcok, Agatha Christie o Simenon. Pero la novela policiaca ha evolucionado mucho. Ya no necesita que el detective sea un caballero británico con un ayudante tozudo como Sherlock Holmes o un gordinflón atildado como monsieur Poirot, ni tan siquiera el sinuoso y desconfiado Maigret.
Existen opciones mucho más sugestivas, acordes con los tiempos. Como en la novela Brocheta de carne, del emergente escritor vasco Javier Otaola, que dibuja un tipo de detective bastante peculiar: Felicidad Olaizola, una brillante y atractiva detective lesbiana que se desenvuelve con tanta inteligencia como habilidad en el proceloso mundo del hampa euskaldún.
Tampoco tiene que ser todo siniestro ni estar escrito en estilo lacónico. Rafael Reig, el magnífico escritor asturiano que fustiga las conciencias desde su atalaya epistolar del periódico Público (y amigo de esta casa, Literalia, todo hay que decirlo), abre brecha en el panorama español actual con unos planteamientos de novela negra trufados de humor, crónica ácida y delirios narrativos que hacen de la lectura de sus libros una verdadera delicia para el intelecto. Por eso traemos su obra a Leer os hará Libros, en especial Sangre a borbotones, su libro de referencia en el género de novela negra.
Carlos Salem es otro conocido de los espectadores de Literalia, pues protagonizó uno de nuestros Anaqueles Ocultos. Gonzalo Escarpa nos habla de él y de otros interesantes heterodoxos empeñados en actualizar este género inmortal.
Todos los lunes. Sólo en Literalia Televisión.
Vínculos de interés:
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