Desde que los fenicios inventaron el alfabeto fonético para transformarlo en escritura silábica (¡gloria a ese pueblo pacífico y cultísimo!) la civilización ha conocido una fecunda sucesión de obras maestras, hechas con la esencia de lo humano. Habría que elaborar un amplísimo canon si quisiéramos reunirlas todas, pero siempre quedarían dudas o ausencias. Este capítulo 12, con el que concluye la segunda temporada de Leer os Hará Libros, pretende ser un recordatorio de lo genuino en literatura, aquello que por su singularidad ha quedado como prueba de capacidad creativa del ser humano y testimonio de libertad de pensamiento.
Nacho Merino ha elegido para la ocasión Hiperión de Firedrich Hölderling, una obra maestra escrita en formato epistolar que resume las tres pasiones que dominan al genio: el amor como estado genuino del espíritu, la aspiración permanente a una sociedad libre entre los hombres y el desapego del mundo, que habrá de conducirlo finalmente al viaje sin retorno de la locura.
Discurso lírico que se derrama como rocío penetrante por las páginas que Hiperión, “el eremita en Grecia como lo llama su autor”, dirige a su amigo Belarmino en un canto de cisne que presiente su fin, este libro fusiona prosa y poesía, cerrando así con epílogo contundente la artificiosa clasificación que basa su diferencia en lo formal. Un tributo que el escritor Merino hace a su colega de empeño, Gonzalo Escarpa, poeta dotado donde los haya, siempre en busca de nuevos lazos que propicien la unión fecunda en la creación.
Hölderling fue el poeta puro, esencial, que conmovió a quienes lo conocieron, como Hegel, Schiller, Schelling o el ebanista Zimmer, quien entusiasmado por la lectura de Hiperión, fue a visitarlo a la clínica mental donde había sido recluido y lo llevó a su casa, en la que el poeta permanecerá hasta su muerte, 36 años más tarde. El libro que reseñamos es la decimotercera edición de la obra, publicada, traducida y prologada por Jesús Munárriz en 1976, y que dio nombre a su mítica editorial.
Con El silencio de John Cage, Gonzalo Escarpa ha elegido también una obra única. Maravilloso en su complejidad, este “libro imposible” se construye como una sabia colección de piezas literarias de alto voltaje llenas de fascinantes exploraciones sobre la naturaleza del azar.
Amigo y discípulo de Schönberg, Duchamp y Suzuki, estudioso del I Ching, de Thoreau, Satie y la micología, John Cage propuso un lúcido y arriesgado modelo de artista, para quien la tarea esencial radica en la vida cotidiana: “Estamos llevando el arte a los museos, sacándolo de nuestras vidas”, advierte, para añadir, a renglón seguido que “El arte es una especie de estación experimental en la que ponemos a prueba la vida” y remachar con la contundente afirmación de que “La palabra experimental es válida, siempre que se entienda no como la descripción de un acto que luego será juzgado en términos de éxito o fracaso, sino simplemente como un acto cuyo resultado es desconocido”.
Cuatro décadas después de su publicación original, Árdora Ediciones ofrece la primera versión en castellano de una obra que transformó los puntos de vista de una generación. Un epílogo de Juan Hidalgo completa esta edición conmemorativa del 10º aniversario de la muerte de John Cage (Los Angeles 1912- Nueva York 1992), creador del happening, la aleatoriedad en los métodos de composición y, ante todo, de una forma de pensar y actuar que ha ejercido una influencia determinante en el arte contemporáneo.
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